¿Todos nuestros recuerdos son reales? La historia del vuelo 800 TWA

Tiempo de lectura 3 minutos

Confiamos mucho en nuestra memoria. Nuestros recuerdos nos permiten saber quiénes somos, cómo reaccionamos en el pasado, cómo nos sentimos. Nos permite reconocer el sabor de la comida de nuestra abuela, el perfume de nuestra madre o aquel juguete que utilizabamos de niños. Pero ¿Estamos completamente seguros que nuestros recuerdos son 100% genuinos? ¿O acaso es posible modificar nuestra memoria?

El vuelo 800 de TWA

En 1996, un boeing 747 de la empresa Trans World Airlines proveniente de Nueva York explotó y se estrelló en el Océano Atlántico 12 minutos después del despegue causando la muerte de todas las personas que se encontraban a bordo.

El organismo que debía encargarse de la investigación, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) logró llegar al lugar del accidente al día siguiente. Este retraso en el comienzo de la investigación provocó que se especulara con que el accidente era fruto de un atentado terrorista.

El revuelo que se generó fue tal que el FBI comenzó una investigación paralela. Lejos de ayudar a esclarecer los hechos, la existencia de dos investigaciones generó conflictos entre los dos organismos y una infinidad de filtraciones a la prensa.

El principal foco de sospechas y suspicacias eran las declaraciones de los testigos del accidente.

Los testigos

Un gran número de testigos afirmaba haber visto un haz de luz que se dirigía hacia el avión que luego se convirtió en una gran bola de fuego. Estos testimonios parecían confirmar la teoría del atentado terrorista, siendo el haz de luz un misil que finalmente golpeó al avión, y fueron el motivo por el cual el FBI decidió involucrarse en la investigación.

Como existía la posibilidad que se tratase de un grupo terrorista internacional se solicitó la ayuda de la CIA. Los técnicos de la CIA centraron su análisis de la propagación del sonido, calculando cuánto tardaría el sonido de la explosión en alcanzar a los testigos. La conclusión fue que los testigos no podían haber visto un misil golpear el avión sino que lo que habían visto era el rastro de combustible ardiendo que salía de la aeronave después de la explosión inicial. ¿Por qué entonces tantos testigos estaban convencidos de haber visto el misil?

La falsa memoria

De los 736 testimonios sobre el accidente, 256 habían visto el haz de luz, 38 de ellos afirmaban haber visto el haz de luz ascender hacia la aeronave, incluso 18 testigos afirmaban que la luz tenía su origen en la superficie. ¿Por qué su memoria “falló”?

Lo que sucedió se conoce en psicología como el fenómeno de la falsa memoria, según el cual una persona recuerda algo que en realidad nunca ha sucedido.

Elizabeth Loftus, psicóloga cognitiva y una de las mayores expertas en memoria y falsa memoria, desarrolló lo que se conoce como la “teoría del esqueleto” para explicar cómo recuperamos los recuerdos. Primero tenemos el proceso de adquisición del recuerdo, que a su vez se divide en tres

  1. La atención selectiva hacia un estímulo determinado de los miles que nos rodean a cada momento.
  2. Transcripción de lo que vemos en descripciones verbales.
  3. Asociación de esa percepción a la información que obtenemos antes y después de la transcripción. Esta información es la que puede alterar el recuerdo.

A su vez, el proceso de recuperación de la memoria tiene dos fases

  1. Regenerar la imagen o recuerdo. Esta fase está sujeta al punto de vista del observador junto con la información proporcionada antes y después de la formación del recuerdo
  2. El recuerdo aparece como respuesta a algún enunciado, a algún estímulo o pregunta. En base a lo que desencadene el recuerdo, éste podrá ser más o menos preciso.

Por ejemplo, en el caso de los testigos del avión que decían haber visto el misil, su recuerdo fue condicionado por los enunciados de las preguntas que les realizaban los investigadores. La hipótesis principal del FBI era que el accidente había sido fruto de un atentado terrorista por lo que las preguntas que les realizaban a los testigos eran del tipo “¿Dónde estaba el sol en relación con el avión y el punto de lanzamiento del misil?” o “¿Durante cuánto tiempo voló el misil?”.  Si tenemos en cuenta la confusión de los testigos en el momento en que se generó el recuerdo, más sus propias ideas e hipótesis personales, junto con el contexto informativo que se había generado y finalmente las preguntas del interrogatorio que presuponen que el misil realmente existió, podemos entender por qué afirmaban sin ninguna duda que habían presenciado era un atentado.

Como demuestra la historia del accidente del vuelo 800 , nuestra memoria no es tan fiable como podemos creer, existen muchas variables que pueden influir tanto en el momento de la creación del recuerdo como en la forma en que lo recordamos. Tenelo presente la próxima vez que en una discusión digas muy confiado “lo recuerdo perfectamente”.


Fuentes
  • Wikipedia. Vuelo 800 de TWA. Recuperado el 21 de Noviembre 2017 de enlace
  •  Loftus, E (1975). “Leading questions and eyewitness report”. Cognitive Psychology. 7 (4): 560–572. Recuperado el 21 de Noviembre 2017 de enlace
  • Imagen: Nydailynews.com. Recuperado el 21 de Noviembre 2017 de enlace
  • Imagen: Cloudfront.net. Recuperado el 21 de Noviembre 2017 de enlace
  • Imagen: Thenypost. Recuperado el 21 de Noviembre 2017 de enlace

¡Hola! Me llamo Santiago y soy psicólogo.
A los 8 años conocí esta materia y desde entonces es la pasión que me acompaña junto con las nuevas tecnologías, internet y el fútbol.
Cansado de escuchar que la Psicología es “solo para los locos” me dedico a explicar que en realidad la Psicología es para todos.

Acerca de Santiago Salvatori

¡Hola! Me llamo Santiago y soy psicólogo.
A los 8 años conocí esta materia y desde entonces es la pasión que me acompaña junto con las nuevas tecnologías, internet y el fútbol.
Cansado de escuchar que la Psicología es “solo para los locos” me dedico a explicar que en realidad la Psicología es para todos.

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