Cuando nuestro cerebro nos engaña

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El cerebro es un órgano maravilloso.  En al rededor de 1,4kg y 1260 centímetros cúbicos, las cerca de 100 mil millones de neuronas que lo componen manejan continuamente grandes cantidades de información y  pueden almacenar un equivalente a 2,5 petabytes de información, más o menos el equivalente a 300 años de series de televisión. Sin embargo,  a pesar de sus características espectaculares, el cerebro nos puede jugar una mala  pasada.

Unos meses atrás un grupo de extrema derecha noruego consiguió ser el hazmerreir de Internet al confundir una foto de un autobús vacío con un grupo de mujeres con burka. Los más de 13 mil mensajes y quejas llenos de xenofobia, contrarios a la inmigración y a la islamización, en realidad fueron dirigidos a asientos vacíos. ¿Cómo puede ser que tanta gente no se haya dado cuenta del error?

 

Las ilusiones ópticas

En este episodio en particular se juntaron dos fenómenos muy comunes en nuestro cerebro. Por un lado tenemos una clara ilusión óptica. Nuestro cerebro está continuamente bombardeado por grandes cantidades de información proveniente de nuestros sentidos. Los sentidos no discriminan, solo perciben y envían información.

Nuestro cerebro en cambio, funciona como una gran centralita que recibe toda esa información y, a través de mecanismos de clasificación,  le da forma y coherencia para que podamos “entender” lo que sentimos, vemos u oímos.

En el caso de las ilusiones ópticas, el cerebro comete un error de interpretación de la información que le proporcionan los ojos, generando una imagen que no es la real.

En el caso de los extremistas noruegos es probable que sus cerebros les jugaran una mala pasada, y la rabia que generó esa imagen inexistente hizo el resto.

El sesgo de confirmación

Por otro lado en este caso también entró en juego el conocido como sesgo de confirmación. Como dijimos anteriormente, nuestro cerebro utiliza algunas técnicas para poder darle forma a la información que recibe y en ocasiones puede caer en sesgos que nos muestran una imagen de la realidad que no es del todo la real.

El sesgo de confirmación provoca que de toda la información que recibimos, favorezcamos aquella que está en consonancia con nuestras ideas  o hipótesis previas, incluso si nuestras ideas son las alternativas menos plausibles.

Es una especie de atención selectiva que nos hace centrarnos en todo aquello que  confirma lo que ya pensábamos y no nos deja ver lo que va contra nuestras hipótesis.

Guillermo Fouce, profesor de psicología de la Universidad de Madrid especializado en Psicología Social, explica que el cerebro adapta la realidad a aquello que creemos. Un efecto que es particularmente potente con aquellas creencias que están muy enraizadas o que tienen un fuerte contenido emocional.

Imaginen entonces cuando los xenófobos noruegos “vieron” la foto. Por un lado habían caído de lleno en la ilusión óptica, que les hizo ver algo que no era y además eso iba a confirmar sus ideas y temores más xenófobos, apelando directamente a su emoción.

La verdad detrás de la foto

La imagen resultó en realidad ser una “trampa sociológica” hábilmente construida por el periodista Johan Slattavik. Como él mismo confirmó luego a los periódicos  su objetivo era el de averiguar cómo la percepción de la gente de una imagen estaba influida por la reacción de los otros. El periodista noruego supo prever la ira que generaría esta imagen, el efecto contagio de la misma  y posteriormente las risas que produciría el equívoco.

“Quería señalar la gran diferencia entre la crítica legítima de la inmigración y la xenofobia ciega, la diferencia entre lo que la gente responde en grupos y cuando están solos, y un poco de entretenimiento”.

Otro resultado obtenido por Slattavik fue demostrar, contrariamente a lo que se podría pensar, que este grupo de xenófobos en realidad sí tienen un cerebro.


Fuentes:
  • Silveira,K. ¿Cuánta información puede guardar el cerebro humano?. VIX. Recuperado el 9 de Enero 2018 de enlace
  • Johnson, K. Becker, A. The whole brain atlas. Recuperado el 9 de Enero 2018 de enlace
  • Imagen: Elnacional.cat. Recuperado el 9 de Enero 2018 de enlace
  • Imagen: Static.pulse.ng. Recuperado el 9 de Enero 2018 de enlace
  • Imagen: Pixabay. Recuperado el 9 de Enero 2018 de enlace

¡Hola! Me llamo Santiago y soy psicólogo.
A los 8 años conocí esta materia y desde entonces es la pasión que me acompaña junto con las nuevas tecnologías, internet y el fútbol.
Cansado de escuchar que la Psicología es “solo para los locos” me dedico a explicar que en realidad la Psicología es para todos.

Acerca de Santiago Salvatori

¡Hola! Me llamo Santiago y soy psicólogo. A los 8 años conocí esta materia y desde entonces es la pasión que me acompaña junto con las nuevas tecnologías, internet y el fútbol. Cansado de escuchar que la Psicología es "solo para los locos" me dedico a explicar que en realidad la Psicología es para todos.
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