Gritarle a tus hijos no sirve de nada

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Cada vez más padres y madres son conscientes que pegar a los hijos no sirve. Muchos han logrado superar la forma en que habían sido criados y eliminar los castigos físicos de la educación de sus hijos ¿Pero qué pasa con los gritos? Gritar a un hijo como correctivo sigue siendo un “método” muy utilizado incluso por padres que saben que no sirve de nada. ¿Cómo y por qué debemos evitarlo?

Actualmente, gritar podría ser la tontería más generalizada en cuanto a crianza. Según un estudio publicado en The Journal of Child Development gritar a los niños produce secuelas similares a las del castigo físico entre las cuales se encuentran altos niveles de ansiedad, estrés, depresión y, paradójicamente, un aumento de los problemas de conducta.

 

Fuera de control

Gritar forma parte de nuestro instinto de supervivencia. Sale de nuestra parte más animal, pero no podemos permitir que eso afecte a la crianza y el futuro de nuestros hijos. Entiendo que es difícil dejar de gritar. Todos lo hacemos, muchas veces sin intención pero ¿Alguna vez te has preguntado cómo te ven tus hijos cuando les gritas?

Gritar no hace que te vean como alguien con autoridad, sino como alguien fuera de control. Gritar, incluso más que un castigo físico, es la reacción de una persona que ya no sabe qué más hacer, y una persona en ese estado difícilmente podrá educar a alguien.

 

El antecedente del castigo físico

Se estima que en la década del sesenta, el 94 por ciento de los padres recurrían al castigo físico. En 2010 se había reducido al 22 por ciento.  Una de las muchas razones que explican este descenso es la influencia de varios expertos en el desarrollo de la niñez. Pero en la práctica la verdadera razón por la que los castigos físicos dejaron de usarse fue porque se plantearon métodos más eficaces que no incluían el uso de la violencia.

¿Para qué castigar con golpes, si no funciona? Lo mismo ocurre con los gritos. ¿Por qué gritás? No es por el bien de los niños. Porque asumámoslo, gritar más que un método es un desfogue. Si vamos a los resultados gritar no sirve de nada.

 

No es un método, es catarsis

¿Cuántas veces has tenido que gritar por segunda vez porque el primer grito no fue eficaz? Y no estamos hablando de gritarle cuando está realizando algo peligroso como correr hacia una calle llena de coches. Hablamos del «grito correctivo», el que tiene como intención corregir una conducta del niño o niña. Levantá tu ropa. Bajá a cenar. No te subas sobre el perro. Dejá de golpear a tu hermano.

Alan Kazdin, profesor de Psicología y Psiquiatría Infantil en la Universidad de Yale, lo explica perfectamente

«Si tu objetivo como padre es la catarsis, sacar el enojo del cuerpo y demostrar lo enfadado que estás, entonces gritar está perfecto. Si tu meta es modificar una conducta del niño o desarrollar un hábito positivo, esa no es la manera de lograrlo»

El grito es la salida más fácil, es rápida, no requiere ninguna idea detrás, desfoga a quién lo hace y le deja la sensación de que está «educando». Pero la realidad no es así. No gritar implica  planeación concienzuda y de mucha disciplina especialmente por parte de los padres.

 

Paciencia y disciplina

Muchas personas creen que el enfoque positivo es una especie de pereza, como si los padres positivos no disciplinaran a sus hijos. Pero a diferencia de lanzar gritos, no gritar requiere de un método que ayude a los padres con la disciplina.

Porque no gritar requiere de una planeación concienzuda y de mucha disciplina de parte de los padres.

Kazdin promueve un programa llamado el ABC (por el acrónimo en inglés de antecedentes, conductas y consecuencias) del que hablo en este artículo.

 


Fuentes:

  • Marche, S. Why You Should Stop Yelling at Your Kids. The New York Times. Recuperado el 25 de junio 2019 de link
  • Wang, M; Kenny, S. Longitudinal Links Between Fathers’ and Mothers’ Harsh Verbal Discipline and Adolescents’ Conduct Problems and Depressive Symptoms. Recuperado el 25 de junio 2019 de link

 

Acerca de Santiago Salvatori

¡Hola! Me llamo Santiago y soy psicólogo. A los 8 años conocí esta materia y desde entonces es la pasión que me acompaña junto con las nuevas tecnologías, internet y el fútbol. Cansado de escuchar que la Psicología es "solo para los locos" me dedico a explicar que en realidad la Psicología es para todos.
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