El efecto Pratfall: Los errores que nos hacen más atractivos

Tiempo de lectura 4 minutos

Algo que me llamó siempre la atención es por qué a ciertos personajes se les permite cometer errores y a otros no. Si bien vivimos en la era del escarmiento en las redes sociales donde ningún error queda impune, es cierto que cuando algunas personas cometen un error no sólo se les perdona sino que incluso la opinión pública los vé como más humanos. Sin embargo si es otra persona la que comete el error, este no se le perdona y su popularidad se ve comprometida ¿Por qué tanta diferencia?

A primera vista podría parecer que es simple favoritismo o afinidad, pero puede que también esté implicado un efecto psicológico conocido como el Efecto Pratfall.

La belleza de lo torpe

Se conoce como Efecto Pratfall al fenómeno psicológico por el cual el atractivo de una persona considerada competente aumenta si de vez en cuando comete algún error. Por el contrario si esta misma persona considerada competente no comente nunca ningún error su atractivo disminuye.

Este efecto fue descubierto en 1996 por Elliot Aronson y un equipo de psicólogos de la Universidad de Minnesota. En su experimento mostraban a cada uno de los participantes un video de una persona respondiendo a una serie de preguntas de un concurso cuya dificultad era bastante alta.

En el primer caso se mostraba a una  persona muy competente que respondía correctamente al 92% de las preguntas. Además se incluía su expediente académico con menciones de honor en casi todas las materias.

En el segundo caso se postraba a una persona normal que respondía correctamente al 30% de las preguntas. También se presentaba su expediente pero esta vez era bastante mediocre, con notas sobre la media y sin menciones de ningún tipo.

En el tercer caso se mostraba a la misma persona que el primer caso, pero esta vez luego de su performance se le caía el café encima.

Por último en el cuarto caso sucedía el mismo incidente del café pero con la persona mediocre.

Una vez visto los videos los participantes debían indicar el nivel de agrado que les generaba la persona que habían visto. Los resultados indicaron que los niveles más altos de agrado fueron los de las personas que habían visto al sujeto competente cometiendo un error, o sea el tercer caso. El que menos agradaba era la persona mediocre cometiendo un error, o sea el último caso.

¿Por qué?

Es normal que las personas que nos parecen competentes nos atraigan. Nos agrada ver a alguien experto en algo que nos gusta, ya sea en los deportes, la cocina, el arte, etc. Pero pensemos en esas personas que son expertas y que nunca se equivocan, que nunca cometen ni el más mínimo error. Esos ya nos gustan tanto. Los expertos absolutamente perfectos nos parecen una amenaza, nos hacen sentir mal con nosotros mismos, porque no podemos evitar la comparación, y en esa comparación perdemos por goleada.

Sin embargo, cuando alguien muy competente comete un error nos permite acercarnos, nos permite identificarnos más fácilmente con esa persona porque hace algo que nosotros hacemos continuamente, equivocarnos. Por este motivo nos gustan más, los sentimos más “como nosotros

Existen varios ejemplos muy conocidos. El primero que se me ocurre es el de Bill Clinton, que mantuvo sus índices de popularidad después del conocido “Monicagate”, especialmente luego de admitir públicamente que se había equivocado.

También son muy conocidas las caídas de Jennifer Lawrence, la actriz mejor pagada de la actualidad, en las entregas de premios. Lo que podría haberse convertido en una fuerte crítica por su falta de equilibrio y de “saber estar”  se convirtió en una anécdota adorable que hizo crecer su base de fans porque le pasó lo que tememos nos hubiese pasado nosotros.

Este efecto no sólo ocurre con humanos sino también con robots. En una presentación de Boston Dynamics, empresa líder en el campo de la robótica, uno de sus robots cayó del escenario. El video se convirtió rápidamente en viral y la simpatía hacia el robot aumentó exponencialmente. Así mismo el canal de youtube Simone Giertz, creador de robots que fallan a propósito, tiene más de 700000 suscriptores.

Ver que las máquinas supuestamente perfectas e infalibles fallan las humaniza, las vemos más similares a nosotros y por eso nos gustan más.

El lado oscuro del efecto

Este efecto también tiene su lado negativo. Cuando personas que son consideradas incompetentes comenten un error su popularidad y agrado bajan notablemente. Probablemente porque el error los hace parecer todavía más incompetentes, confirmando su fama. Aquí también hay varios ejemplos que es mejor no nombrar.

Un dato muy interesante sobre este efecto es que se ha replicado en diferentes experimentos obteniendo resultados similares, descubriendo además que se verifica mucho más en hombres que en mujeres. Por último, el efecto no es tan marcado cuando quien compara tiene una autoestima muy elevada, confirmando que su origen y eficacia depende de cómo nos coloquemos a nosotros mismos en la comparación con el experto.

Si ven algún error en este texto sepan que es sólo para caerles mejor.


Fuente
  • Aronson, E., Willerman, B., & Floyd, J. (1966) The effect of a pratfall on increasing interpersonal attractiveness. Psychonomic Science; 4(6): 227-228. Recuperado el 3 de Octubre 2017 de enlace
  • El Efecto Pratfall. PsicoActiva. Recuperado el 3 de Octubre 2017 de enlace
  • Cosacov, E. (2007) Diccionario de términos técnicos de la psicología. Editorial brujas. Recuperado el 3 de Octubre 2017 de enlace
  • Delgado Suárez, J. El Efecto Pratfall: cometer errores nos hace más simpáticos. RincónPsicología. Recuperado el 3 de Octubre 2017 de enlace
  • The Pratfall Effect explains why we like talented people who screw up. Curiosity. Recuperado el 3 de Octubre 2017 de enlace
  • Imagen: tqn.com. Recuperado el 3 de Octubre 2017 de enlace
  • Imagen: dmcdn.net Recuperado el 3 de Octubre 2017 de enlace
  • Imagen: tumblr.com Recuperado el 3 de Octubre 2017 de enlace

 

¡Hola! Me llamo Santiago y soy psicólogo.
A los 8 años conocí esta materia y desde entonces es la pasión que me acompaña junto con las nuevas tecnologías, internet y el fútbol.
Cansado de escuchar que la Psicología es “solo para los locos” me dedico a explicar que en realidad la Psicología es para todos.

Acerca de Santiago Salvatori

¡Hola! Me llamo Santiago y soy psicólogo.
A los 8 años conocí esta materia y desde entonces es la pasión que me acompaña junto con las nuevas tecnologías, internet y el fútbol.
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